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¿Y si en lugar de objetivos para el nuevo año te planteas nuevos hábitos?

Llega el final del año y tenemos por costumbre proponernos objetivos con el cambio de cifra. Está bien tener un horizonte para saber a dónde quieres llegar pero eso no te ayudará a alcanzarlos.

Fijarte objetivos es algo aspiracional, no tiene per se capacidad de movimiento, no incluyen acción. Es la acción lo que te hace alcanzar los objetivos, es lo que hacemos cada día lo que nos acerca o aleja a conseguir aquello que nos planteamos.

Con el inicio del año puedes seguir estas estrategias para traducir tus objetivos a hábitos y así lograr lo que deseas conseguir.

Sustituye hábitos

Al terminar el año, miramos hacia atrás y nos damos cuenta de esos malos hábitos que tenemos que no nos gustan.

“Dejar de comer dulce”, “pasar menos tiempo en redes sociales” o “leer más libros” son objetivos bastante flojos. Son difíciles de contabilizar y desde luego no te ofrecen un plan de acción que se pueda seguir. A cambio, puedes plantear esos objetivos como hábitos alternativos: “cada vez que quiera comer un bollo voy a tomarme una fruta” o “cada vez que quiera abrir la app de Facebook voy a llamar a un amigo” o “antes de encender la televisión después de cenar, voy a leer una página de un libro”.

Sustituir un hábito tiene el beneficio que no tenemos que cambiar nada en la estructura de nuestro día a día, simplemente cambiar la asociación del estímulo del viejo hábito por una respuesta diferente.

Asocia hábitos

Es muy difícil crear nuevos hábitos porque requieren un esfuerzo consciente pero cuando están establecidos son “gratis”.

Crear un hábito tiene que ver con generar una incomodidad hasta que nos adaptamos a ella y lo automatizamos. Además cada hábito tiene un desencadenante que lo activa. Si asociamos un hábito ya establecido a uno nuevo, estaremos aprovechando la fuerza de un hábito para establecer otro. Yo uso esto para beber agua a diario. Es algo que simplemente no tengo automatizado en mi vida así que este año me propuse beber más agua. Cada vez que desaguo me bebo un vaso de agua. También he probado a hacer de dos a cinco dominadas después de cada visita al inodoro.

Una vez que el hábito asociado lo hemos instaurado podemos buscar asociarlo a otro estímulo para desligar uno del otro.

Crea un contexto

La fuerza de voluntad me recuerda mucho a la halterofilia: puedes hacer cierto número de levantamientos máximos pero no se puede sostener en el tiempo.

Además de sustituir hábitos y asociar unos a otros es clave que no tengamos opciones a no desarrollar esos hábitos que nos estamos planteando. Puede parecer simplista pero si no tienes chocolate en casa no lo vas a comer, así que no lo compres cuando vayas al supermercado. Sólo necesitarás usar la fuerza de voluntad una vez, en el supermercado. Si dejas el móvil cargando en otra habitación que no sea tu dormitorio, evitas consultar las redes sociales justo antes de dormir.

Es más fácil elegir hacer o no hacer algo cuando sólo tienes una opción.

Busca el crecimiento marginal

Si cada día mejoras un 1% una pequeña acción, al final del año no sólo habrás desarrollado un hábito sino que alcanzarás un desempeño muy remarcable.

Empieza con algo que es trivial hacer, caminar cien pasos o escribir cien palabras cada día. Cada día aumenta un 1% lo que conseguiste el día anterior. Al principio el resultado es tan fácil de conseguir que no te requerirá esfuerzo. A medida que avances en el tiempo verás que el desempeño es cada vez mayor pero que tu inversión en tiempo y energía vital es menor gracias a la generación del hábito.

Esta estrategia es como hacer una bola de nieve: coges un poco en las manos, la aprietas y luego la pones a rodar por la ladera de la montaña. Cuando coge suficiente volumen la propia inercia hace que baje sola.

Lo importante es el camino

Lo anterior es el camino para conseguir los objetivos pero no hay que olvidar que el disfrute que plantea la consecución de objetivos es un punto en el mar que supone la vida. Haz cosas que te llenen.

Si tu objetivo es leer más pero no te gustan las novelas, no leas novelas. Lee comics o libros de cocina si es lo que te gusta. Si tu objetivo es estar más sano pero no te gusta correr, no corras. Camina, haz bicicleta, yoga o baila si es lo que te gusta. Si tu objetivo es aprender inglés pero te aburren las clases, no te apuntes a una academia. Ve vídeos en youtube sobre geomorfología si es lo que te gusta.

Porque, al margen de que consigas o no los objetivos, lo que ocurre mientras estás en camino de conseguirlos es lo que vives.

Consultor y emprendedor. Apasionado de las personas y de la tecnología.